El abuso de poder

La corrupción es una manifestación del abuso del poder, del uso indebido de la autoridad para un beneficio propio.

La corrupción sistémica es un abuso de poder, que emana de una organización con políticas, normas y procedimientos de unas estructuras mal diseñadas, amparadas institucionalmente.

Un ejemplo claro es la corrupción sistémica sectorial, que ampara la institucionalidad de los fondos concursables, operada por quienes administran la relación de poder gobierno Estado.

Fondos que sometimos a una auditoria organizacional, entregamos propuestas de cambios y hasta ahora ha sido imposible romper la barrera del círculo de corrupción, que rodea al poder.

El diseño de las estructuras, nace de una malformación congénita que da vida al abuso de poder, sin control, sin métrica y sin responsabilidad real.

Un abuso de poder que nace de quien tiene el arado.

El poder moral, el poder político.

Un poder que administra una relación, hombre Estado.

Cuando la organización falla, la corrupción se normaliza y la deficiencia es sistémica.

En nuestra milenaria historia, el poder ha probado todo tipo de sistemas y régimen de convivencia y todos han fallado en el combate de este flagelo.

Una malformación de un cuerpo de sociedad, donde se pierde la armonía, un precepto del concepto organizar.

El problema no es solo ético, es estructural, funcional y organizacional.

Funcionalmente la fragmentación, es una forma elegante para denominar al proceso de descomposición de las estructuras.

Una malformación que no tiene cura, con una organización fuera de control.

Merkator como modelo de un sistema organizativo, pone fin al abuso de poder que nace de quien tiene el arado y establece un poder compartido entre quien tiene el arado y quien opera el arado.

Merkator como un cuerpo de sociedad, no tiene una malformación congénita, es un cuerpo sano, que se desarrolla armónicamente.

Un modelo de un sistema organizativo con una estructura diseñada para la colaboración.

La colaboración con quienes enfrentan el desafío, en el desarrollo de procesos, en que todo debe ser reciclable.

La colaboración de cada miembro de la sociedad, en la fiscalización de la corrupción sistémica, en lo que ven, en lo que viven.

Una organización con un sistema que autorregula lo practico funcional, y aísla a quienes corrompen el sistema.

Un diseño organizacional, que necesita de colaboración, para un rediseño institucional.

Sin colaboración, no hay solución real.

La humanidad avanza aceleradamente a un futuro incierto, el humanismo a un humanismo hipócrita y nuestra especie a la autodestrucción.

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