Corrupción, corrupción estructurada y deficiencia organizada

No hay nada más atentatorio a los derechos humanos, que esta trilogía de elementos que hemos denominado corrupción sistémica.
Una corrupción que desmejora directamente derechos fundamentales, como la educación y la salud y otros servicios esenciales en el desarrollo humano.
Una corrupción que ha socavado los pilares que sustentan la institucionalidad y mermado la sustentabilidad de la democracia.
¿Qué logros se habrían conseguido? Si dichos recursos no hubiesen sido parte del flujo de una corrupción sistémica.
¿Cuántos han sido postergados en sus derechos humanos? Por el soborno, la coima, el despilfarro y la malversación de fondos públicos.
¿Cuántos de estos recursos son parte de una corrupción estructurada y una deficiencia organizada?
Una trilogía que genera una infinidad de fenómenos sociales, políticos, económicos y científico tecnológico y ha demostrado la incapacidad de las actuales estructuras, de contener el efecto domino que genera la corrupción sistémica.
Un mundo en un proceso de descomposición de sus estructuras, reflejado en un fenómeno sociopolítico, un fenómeno donde lentamente ha ido desapareciendo el multilateralismo, la cooperación y coordinación de objetivos comunes.
Un mundo con una polarización ideológica llevada a los extremos.
Un mundo sin una visión de futuro real.
Una corrupción con un daño que va mucho más allá, que la perdida de recursos económicos, es la pérdida de valores morales y principios filosóficos, la perdida de la integridad que arrastra a la pérdida de confianza y credibilidad en el otro.
Un costo humano difícil de cuantificar y un costo económico que está definido y tiene una medida numérica.
Todo lo que se mide se puede mejorar.
Ejemplo, un grupo familiar tiene de entrada 100 unidades cada mes, al consolidar sus gastos les da 70 unidades y 30 faltantes, alguien se la está robando, jugando o dilapidando disfrutando de los placeres mundanos.
¿A cuánto asciende el costo social y daño económico?
Para quienes se dedican al cultivo y conocimiento de las letras humanas, el humanista, no puede desconocer el fenómeno de descomposición de una relación, hombre sociedad, que está reflejado en unas estructuras globalmente cada vez más fragmentadas.
¿Quién se hace cargo de una lucha contra la corrupción?
Puede tener éxito con la actual desconfianza política y sin una visión de futuro.
¿Cómo se resuelve esta mezcolanza? De un fenómeno que es parte de otros fenómenos.
De los millones de organizaciones globales de derechos humanos, cuantos han trabajado propuestas de cambio, para lidiar con este flagelo.
Cuantas fundaciones., ONG, institutos y corporaciones, lucran sin entregar propuestas reales.
¿Qué responsabilidad tiene la academia y las ciencias sociales? En el actual estado de confusión del hombre, de conflictos continuos, de las complejidades climáticas y las distorsiones ideológicas, que acompañan al abuso de poder.
Una temática del próximo domingo.